Hacia el imperio del Sol Naciente - Japon 1

Este viaje tengo que reconocer que ha sido el que más tiempo me ha llevado organizar, pero gracias a Internet todo es posible después de muchas horas de lectura sobre lo que me iba a encontrar.

El esquí en Japón como sucede en Nueva Zelanda se desarrolla en dos islas, así que después de estudiar las características de las dos zonas, la decisión estaba clara me voy a la isla del norte llamada Hokkaido, donde presumen de la calidad y cantidad de nieve que todos los años les recibe.



Hokkaido, la isla superior de Japón es el lugar de esta aventura

Después de varias horas de vuelo, ya no recuerdo ni cuantas por los diferentes trasbordos que tuve que realizar, llegué al aeropuerto internacional de Sapporo. Nada más bajar del avión te das cuenta que esto es otro mundo. Todo los empleados del aeropuerto así como la policía de la frontera y aduanas te reciben con una enorme sonrisa desbordando amabilidad por todo los costados.
Tomando tierra en la ciudad de Sapporo, completamente nevada todo el invierno

Recojo la maleta y empezaba el primer desafío para mi que era ir a buscar un autobús que me llevara a la mayor zona de estaciones de esquí de esta isla. Digo desafío porque si bien dentro del aeropuerto encuentras las indicaciones en ingles fuera de ellos la mayoría de las señales se encuentran en Japonés.

Previamente había reservado un billete en el autobús que me iba a llevar, había leído en los foros que en Japón la gente prefiere usar los transportes públicos así que era conveniente reservarlo por si acaso.  Segunda sorpresa del viaje, me encuentro a una chica Japonesa con una pizarra y mi nombre escrito la cual amablemente se ofreció a llevarme kilómetro y medio andando hasta la puerta del autobús.

Muchos pensarían que si era un precio extra o tendría que dar propina por el servicio, como suele ser costumbre en otros países asiáticos que he visitado, pero la respuesta es no y aviso a navegantes, en Japón es de muy mala educación dejar propinas, ya que consideran que es como una humillación el andar dando dinero.
La guía de la empresa de autobuses que me vino a buscar

He dicho segunda sorpresa del viaje porque la primera había sido que se había dañado el tirador de la maleta en el viaje y al comentárselo al personal de tierra del aeropuerto me pagaron en metálico el doble del precio de la maleta. ( Que conste que viaje con Air China así que no le puedo echar la culpa a los Japoneses del trato de la misma).

Ya una vez acomodado en el autobús todo rodeado de Nipones, pegue la cara al cristal del autobús y no paré de disfrutar de lo que ese viaje me iba ofreciendo.


Uno de los múltiples volcanes que se ven por el camino


A mitad de camino hicimos una parada en un área de servicio, y ya vi que todos los japoneses paraban a comprar comida, cogían sus palillos y para el autobús, como no iba a ser menos probé y sinceramente no se ni que comí pero estaba bueno, aunque de la comida ya hablaré en otro capitulo.
Mi primer encuentro con la nieve en el área de servicio, la cosa prometía

Después de dos horas y media de viaje en el autobús llego al Centro de Atención de la estación de Niseko, el lugar elegido como epicentro de operaciones.

Allí paran un montón de autobuses y al ir a preguntar donde estaba mi hotel, descuelgan el teléfono, me dicen que espere y en 5 minutos aparece un Japonés impecable vestido con una ropa mezcla de Mayordomo Inglés y Crepúsculo, es difícil imaginárselo pero me di cuenta que no les gustaba que les sacaras fotos.


Estación de autobuses de Niseko, y al fondo el Centro de Atención al Visitante

El chico en un perfecto ingles, se ofreció a llevarme a comprar comida, a guiarme al único cajero que había en el pueblo o a realizar cualquier gestión que necesitará, siempre de forma muy amable y respondiendo a todas las dudas que pudiera tener.

En un momento estaba en el hotel, llamada Grandpapa, un nombre curioso y una pinta exterior un poco misteriosa. Pero nada mas cruzar la puerta e indicarme que debía descalzarme y usar unas zapatillas que me tenían preparadas, me llevo al interior de este hotel familiar donde toda la gente no paraba de saludarte inclinando la cabeza y mostrándote su mejor sonrisa.


Hotel Grandpapa, no se como definir el estilo

El hotel la verdad que no tenía grandes lujos pero el precio y la hospitalidad lo hacían totalmente recomendable. Tenia una habitación para mi confortable estilo japonés y occidental, había una cama para dormir en el suelo y otra con un pequeño somier. 

Al llegar a la recepción del hotel me dieron el forfait, descuentos para alquilar material y todos los consejos que quisiera. 


Comedor muy familiar, donde te ponían en una mapa la silla en la que te tenias que sentar

La temperatura andaba por los -5 grados y eso que solo estábamos a 200  m sobre el nivel del mar, pero hay que pensar que estábamos a la misma latitud y muy cerca de lugares especialmente fríos del planeta como Vladivostok en Rusia. Ahora solo faltaba catar la nieve y ver si la fama que tiene su “powder” era real pero eso lo dejaría para el día siguiente a pesar de que la estación estaba abierta hasta las 9 de la noche pero después de tanto viaje mi cuerpo me pedía cenar y para la cama.

Así que me retire y a coger fuerzas para los siguientes días que iban a ser épicos.

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